Escucha activa
Cambia la forma en que interactúas con tu entorno y construye relaciones sólidas y duraderas
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Versiones en audio y video de la entrada:
La entrada:
Sigo pensando en cuándo fue la primera vez que leí o aprendí de este tema. Si mal no recuerdo, debió ser en el libro de Dale Carnegie, Cómo hacer amigos e influir en las personas. Y creo que es de esos libros que vale la pena revisitar: ya hace casi dos años que escribimos una primera entrada sobre el tema, pero en un mundo donde cada vez más reemplazamos personas por inteligencia artificial y pasamos más tiempo en el celular, me parece importante volver a este fundamental.
Cuando pienso en este tema, recuerdo el clásico refrán de abuelita: “por algo tenemos dos oídos y solo una boca.” Y aunque soy muy creyente de que debemos comunicar y dejar clara nuestra posición y nuestras decisiones, para evitar que la gente asuma, también creo que la mejor forma de construir relaciones más cercanas y reales es escuchar a la otra persona primero.
Así que, para convencerlos de que es una de las mejores habilidades blandas que pueden desarrollar, voy a dejar acá mi perspectiva sobre cómo me ha impactado, en lo personal y en lo profesional, el desarrollar esta habilidad. Pero primero, un poco de contexto.
Mi habilidad de escuchar a través de los años
A pesar de haber interactuado mucho con mis hermanos de pequeño, no desarrollé demasiado mis habilidades de comunicación, pues en general era muy introvertido. Esto llevó a que pasara la mayor parte de mi infancia jugando videojuegos o en la biblioteca aprendiendo cosas nuevas. Y ese bajo nivel de comunicación tuvo consecuencias en mi adolescencia: cometí muchos errores.
Creo que el más grande era hablar sólo de mí. Si alguien hablaba de viajes, contaba mis experiencias de viaje; si alguien hablaba de la universidad, hablaba de mi experiencia en la universidad. Casi todas mis frases arrancaban con “yo”. Suena tremendo, porque reflexionando parece como si fuera la persona más ególatra del mundo, pero en realidad simplemente no sabía cómo responder de otra manera: me iba por el camino fácil. Por miedo a no saber qué decir, hablaba de lo primero que me llegara a la cabeza y, en ese caso, siempre eran mis experiencias.
Pero no acababa ahí. El mayor impacto era que llegaba incluso a interrumpir a las personas sólo para no perder la idea que tenía en la cabeza. Terrible. Era la gran muestra de que en realidad no estaba prestando atención a quien me hablaba, sino que simplemente estaba reaccionando a la conversación. Al final expresaba mi idea, pero generalmente mis conversaciones terminaban con la gente mirándome mal por interrumpir, o simplemente sin invitarme a charlar porque tampoco tenía mucho por aportar.
Pero aquí está el dato más importante que aprendí en ese momento de mi vida: la realidad es que TODOS queremos ser escuchados.
Qué bonito se siente cuando nos damos cuenta de que la otra persona en realidad sí nos está poniendo atención y, sobre todo, que podemos ser nosotros mismos, sin andar pensando en que nos juzgan o nos supervisan por cada palabra que decimos.
Lo peor de todo es que lo leí muy pequeño. Creo que estaba como en octavo grado (segundo o tercero de bachillerato) la primera vez que un profesor me puso a leer Cómo hacer amigos e influir en las personas, pero supongo que, ya sea por la edad o por mis intereses del momento, el libro y su contenido fueron simplemente ignorados. Es más, me ha pasado con varios temas y varios libros: creo que para que un libro cale de verdad, uno debe estar preparado e interesado en su contenido. Si no lo han probado, recomiendo releer libros en distintas etapas de la vida… y qué diferencia tan grande que he sentido con algunos.
Pero volviendo a la obra culmen de Carnegie, muchos años más tarde, cuando volví a leerlo en la universidad, el mensaje fue otro, y decidí aplicarlo para el resto de mis interacciones, probablemente por el resto de mi vida, especialmente la escucha activa y la empatía hacia las personas que estén hablando. Ahora sí, veamos cómo me ha servido esta habilidad.
Impacto en el ámbito personal
Puede sonar exagerado, pero así como mis conversaciones eran superficiales, mis relaciones también lo eran. Creo que sólo podía ser yo mismo con mi familia; sentía que no conectaba con las personas y me aburría cada vez que salía con amigos o a conocer gente nueva. Pero, ¿por dónde empezó el cambio? Por escuchar primero a la otra persona y reflexionar sobre lo que me estaban diciendo. Cambié la mentalidad de “¿y ahora qué respondo para evitar un silencio incómodo?” por una de “¿qué me está queriendo decir esta persona y por qué está tocando este tema?” Cuando activamente preguntaba para entrar más a fondo en un tema específico, fácilmente notaba la diferencia en el interlocutor: cuando una persona de verdad se siente escuchada, lo valora y entra aún más en detalle de la conversación.
Siento que esto me ayudó a conocer a las personas más a fondo y a poner cada vez más atención en las conversaciones, también es una herramienta muy útil para descartar personas que realmente no sintiera que me aportaran, o conversaciones banales de las que en realidad ya no quería hacer parte. Valoré más a mis amigos verdaderos y me alejé de quienes noté que en realidad sólo estaban cerca a mí por interés.
Pero, sobre todo, pude ser al fin yo mismo, en vez de querer buscar validación y pensar en el mejor tema o la mejor forma de responder, pude honestamente darle fuerza a mi voz y exponer mis propios argumentos, y aún más que eso, pude aceptar en realidad cuando no sabía sobre algún tema. Inclusive, diría que sin el desarrollo de esa habilidad no hubiera podido acercarme de verdad a Carlos para poder iniciar este camino de crecimiento partiendo de una posición de aprendizaje.
Impacto en el ámbito laboral
Creo que el mayor impacto en el trabajo fue haberme permitido liderar equipos. Antes creía que para liderar simplemente se necesitaba mucho conocimiento y experiencia para poder explicarle a los demás, pero con el tiempo he aprendido que se trata más de empatizar y de saber manejar los conflictos. Mejorar mi escucha activa me permitió acercarme más a las personas con las que trabajo y, aunque siempre digo que no se trata de ser familia o amigos, conocer a las personas que nos rodean (con quienes interactuamos la mayor parte del día) me parece clave para mantener un ambiente ameno y constructivo.
De igual manera, siento que escuchar nos brinda mejores herramientas para crecer y para aprovechar lo mejor de la realimentación que recibimos en el día a día. Entender de dónde viene un comentario o una sugerencia nos permite procesarla con más apertura, sin ponernos a la defensiva.
Por todo esto, para terminar, les dejo algunos pasos que me sirvieron mucho cuando empecé a interiorizar que quería mejorar esta habilidad.
Epílogo: ¿Por dónde iniciar en la escucha activa?
Como la gran mayoría de habilidades valiosas, esto no se trata de un día decir “desde hoy empiezo a escuchar activamente”. Creo que se deben dar ciertos pasos y, sobre todo, tener un cambio de mentalidad, así que acá les dejaré algunos pasos que recuerdo que me sirvieron un montón cuando empecé a interiorizar que quería mejorar esta habilidad.
Ejercicio de autoanálisis: entender dónde estamos en nuestra habilidad y cómo reaccionamos a las conversaciones es clave. Cada conversación, cada día, puede ser un punto de mejora.
Ejercicios conscientes de escucha: principalmente con personas cercanas, intenta no hablar, o hablar lo mínimo. Haz el ejercicio de sólo escuchar y enfocarte en tu interlocutor para notar la diferencia. A veces, para encontrar balance, necesitamos entender el otro lado por completo.
Revisa tus conversaciones grabadas: hoy en día se usan muchas herramientas de grabación de llamadas; devuélvete a escucharlas. Y si no las tienes, intenta grabar algunas de tus llamadas del trabajo. Para tomar mayor consciencia de nuestras reacciones, a veces lo mejor es vernos nosotros mismos.
Conéctalo con el manejo del conflicto: varios de los ejercicios que recomiendo para resolver conflictos implican escucha activa. Te recomiendo una ojeada a esta entrada, donde la presento como una herramienta más que como una habilidad innata.
Sin más, espero haberlos motivado a escuchar cada vez más su entorno, y que eso les permita ser mejores amigos, padres, hermanos y compañeros.
Por una vida más consciente y feliz,
Daniel
Por si te los perdiste… o quieres refrescar la memoria
¿Cómo manejar el conflicto?
Un poco de empatía y entendimiento para fomentar el crecimiento en nuestros equipos
¿Cómo conectar con las personas?
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