Reflexiones para un 2026 de Crecimiento Consciente
Un compendio de nuestras mejores entradas para iniciar el año y algunas reflexiones para tener un 2026 exitoso, lleno de felicidad y consciencia
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La entrada:
Como lo anticipó Carlos en la última entrada de 2025, hoy es el turno de mis reflexiones sobre lo que dejó el año pasado y mis recomendaciones para este inicio de calendario.
2025 fue un año lleno de retos, cambios y mucho trabajo. Y aunque estoy muy contento con los cambios y los resultados logrados durante el año, en lo personal, siento que me alejé de algunos de mis hábitos más saludables. Eso sí, sin olvidar el que para mí es esencial: dormir bien. Tendremos que retomar este tema, pues la última entrada al respecto fue en 2024, y cada vez estoy más convencido que es el aspecto más importante para tener un buen rendimiento y energía en el día a día.
En medio de tantos temas, es difícil priorizar. Sin embargo, mi gran recomendación para este nuevo año es que se prioricen a ustedes mismos.
Dicho esto, muy en la línea de la entrada con la que abrimos 2025, quisiera enfatizar en que, para poder alcanzar nuestros objetivos y todo lo que nos proponemos para este 2026, debemos encontrar balance y construir una sólida base de hábitos que nos permita crecer sobre ella.
Así que, para comenzar con el pie derecho, primero debemos aprender a construir hábitos. El mejor libro que he leído sobre el tema es Hábitos Atómicos, y como se imaginarán, tenemos una entrada al respecto. En resumidas cuentas, la idea es hacer costosas las acciones que no nos convienen y simplificar, e incluso acelerar aquellas que nos hacen bien.
Ahora, si tuviera que escoger, diría que los hábitos que más me han servido para mantener buena energía y salud son tres básicos: dormir bien, comer bien y hacer ejercicio.
Desafortunadamente, es muy fácil decirlo, pero ejecutarlo es otro cuento. Muchas veces he comenzado y fallado en este frente, y aunque me gustaría en el futuro escribir una entrada dedicada a esto, creo que la clave está en no pensar en hacerlo perfecto. Nada de seguir la guía de los mejores ni de apuntarle a las estrellas, como querer correr una maratón en pocos meses sin haber entrenado antes.
Si son como Carlos y yo, y siempre están enfocados en crecer, quizás también tengan la tendencia a intentar hacerlo todo de la mejor manera posible. Y aunque en algunos aspectos de la vida vale la pena hacer un esfuerzo adicional y dar lo mejor de nosotros, creo que hay actividades (como la creación de hábitos) que, por el contrario, deberían ser lo más fluidas y cómodas posibles.
El gran problema de comenzar un hábito con toda es que suele ser incómodo y termina agotando la poca batería con la que arrancamos el año; no propicia la adherencia. La fuerza de voluntad tiene límites, y además, otro factor en común de estos hábitos es que suelen ser incómodos y difíciles de ejecutar al comienzo. Si a eso le sumamos la presión de hacerlos en exceso o a la perfección, tenemos la fórmula perfecta para que el intento no dure más de una semana.
Así que no lo olvides: este camino de crecimiento es un juego infinito, como diría el gran amigo de la casa, Simon Sinek. Todos hemos pasado por empezar desde cero y aprender algo nuevo, así que démonos suave. Date la oportunidad de priorizarte a ti. Y recuerda que lo importante es la disciplina y el valor compuesto de nuestro esfuerzo.
Por una vida más consciente y feliz,
Daniel







